Jung y su experiencia del Inconsciente Colectivo

Jung viajó profundamente a las zonas ocultas de su mente y, en un sueño, simbolizó a su mente como una casa con un sótano oculto que contenía una trampilla que conducía a una caverna prehistórica aún más remota. Jung estaba empezando a descubrir una zona profunda y universal de la mente, la que más adelante llamaría el inconsciente colectivo u objetivo.

Dentro de este terreno, que Jung demostraría ser común a toda la humanidad, descubrió una variedad de símbolos que calificó de mandalas, al igual que un gran número de personalidades autónomas. Jung conversaba con estas figuras internas y aparentemente independientes, que incluían a Filemón, el viejo sabio, y Anima, la joven mujer que una vez había servido como guía espiritual para Simon El Mago, Lao Tse y Klingsor.

Con respecto al primero, Jung escribió:
«()… a veces me parecía ser muy real, como si fuese una personalidad viva. Caminaba arriba y abajo con él en el jardín y para mí era lo que los indios llaman gurú. (…) Él decía cosas que yo no había pensado conscientemente. Porque yo observaba que no era yo quien hablaba sino él.

Estas visitas alcanzaron su apogeo en 1916 cuando, durante varios días, la casa entera de Jung estuvo encantada, y un domingo por la mañana sonó el timbre y no había nadie fuera. El ambiente estaba espeso, créame. Entonces supe que algo tenía que suceder. La casa entera estaba llena como si estuviera presente una multitud, abarrotada de espíritus. La llenaban hasta la puerta y el aire estaba tan denso que apenas era posible respirar. En cuanto a mí, estaba temblando mientras me preguntaba: «Por el amor de Dios, ¿qué es esto?». Entonces ellos gritaron a coro: «Hemos regresado de Jerusalén donde no encontramos lo que buscábamos».

Durante las próximas tres noches, mientras estaba poseído por esos espíritus, Jung escribió los Siete Sermones A Los Muertos, una obra compuesta en un estilo profético que presenta una cosmología entera del universo de la materia y la mente. Dentro de los Sermones, el mundo de las cosas creadas, la creatura, emerge de un fondo indistinguible, la pleroma, y el libro en sí se convierte en metáfora para la exteriorización de la conciencia fuera del inconsciente colectivo y finalmente del psicoide que es previo a la distinción entre materia y mente. Al igual que la física moderna ha producido un mito para la creación de la materia fuera del estado de vacuidad indistinguible o el Big bang primordial, Jung ha creado una explicación para el origen de la mente en el universo. Los Sermones son muy importantes, dado que contienen en una forma simbólica mucho de lo que Jung manifestaría en las investigaciones y escritos a lo largo de su vida. Este programa para la investigación propone que se puede excavar la mente humana mucho más allá del inconsciente personal, y que en sus niveles más profundos posee una rica estructura de fuerzas dinámicas, patrones simétricos y centros autónomos de energía.

Pero ¿qué fue exactamente lo que le sucedió a Carl Jung durante este período? Decir que estaba loco no explica nada, pues el caso es que su viaje en el inconsciente no fue de ningún modo caótico sino que mostró su propio orden interior. El mundo que descubrió Jung no es loco e insensato sino sumamente estructurado de modo que el psicólogo fue capaz de regresar a la superficie del «sano juicio», trayendo con él penetraciones (insights) y descubrimientos profundos que formaron la base de toda su obra posterior.
A partir de entonces, Jung observará la confirmación de sus visiones a través del simbolismo de la alquimia de la Edad Media, textos tántricos y otros escritos de la China, visitas a África, y los sueños y fantasías de sus pacientes.

Ilustración perteneciente al Libro Rojo de Carl G. Jung
Fuente: «Sincronicidad», de David Peat.

Banner Curso de Psicología Holística - Escuela Aztlan

SIN COMENTARIOS

Deja una respuesta