La física clásica del gran Isaac Newton se fundamenta en observaciones relativas a objetos cotidianos, desde la caída de una manzana a planetas en órbita. Sus leyes fueron comprobadas ampliamente desde su descubrimiento en el SXVII. Pero, cuando los físicos comenzaron a crear herramientas para investigar las diminutas partículas de los átomos, descubrieron algo que les dejó atónitos: la física de Newton no funcionaba en el mundo sub-atómico.


A lo largo del siglo XX se fue creando una descripción científica completamente nueva para explicar el mundo de lo diminuto. Ese nuevo saber, conocido como mecánica cuántica o física cuántica, no viene a reemplazar la física de Newton, que funciona y muy bien para explicar los objetos grandes, macroscópicos. La nueva física, en cambio, se descubre para llegar al mundo subatómico.

El universo es milagroso, como diría el filósofo y matemático ruso P. Ouspensky. Al parecer existen dos grupos de leyes que rigen el universo. Al nivel de la vida cotidiana de todos nosotros, las cosas se explican según las leyes de la dinámica y movimiento que descubriera Newton (explican los cuerpos en movimiento, permiten calcular trayectorias), así como también la ley de la gravedad, etc. Sin embargo, cuando llegamos a una escala más reducida, al nivel de los átomos, aparece un conjunto de leyes diferente. Son las leyes cuánticas.

En 1900, el físico alemán Max Planck utilizó por primera vez el término quantum aplicado a la ciencia. Se trata de una palabra latina que significa simplemente suma o cantidad, pero se utiliza para designar la unidad más pequeña de la energía o la materia.

Lo que la teoría cuántica ha revelado nos deja tan pasmados que suena a ciencia ficción: las partículas pueden estar en dos o más lugares a la vez. (Ver la película "Y tú qué sabes?" para más información). Einstein dijo que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz, pero la física cuántica ha demostrado que las partículas subatómicas se comunican al parecer instantáneamente, sea cual sea la extensión del espacio. Si bien la velocidad instantánea ha sido demostrada por la física cuántica, quien también refirió a esto fue Gurdjieff en sus enseñanzas.

La física clásica era reduccionista. Se basaba en la premisa de que sólo si se conocen las distintas partes, se podrá finalmente entender todo. La nueva física es más orgánica y holística; pinta una imagen del universo como un todo unificado, cuyas partes están interconectadas e influyen unas sobre otras.

Lo que quizá sea más importante es que la física cuántica ha borrado la tajante división entre sujeto y objeto, entre observador y observado, que ha dominado la ciencia occidental.

En física cuántica, el observador influye en el objeto observado. No existen los observadores aislados del universo mecánico, sino que todo participa en el universo.

Las implicancias psicológicas y filosóficas de estos descubrimientos son extraordinarias. Pues si el Observador no es imparcial, por lo tanto el interés se posa en estudiar al que observa, es decir la atención del estudio se dirige hacia la misma Mente del hombre. Por lo tanto psicología profunda y mecánica cuántica están estrechamente relacionadas. W.Heisenberg (Nobel de Física) sostenía que la mente era un factor inherente al problema. Se refería al acto de la medición como al “acto de registrar el resultado en la mente del observador".

Según David Bohm, físico y a la vez discípulo de Krishnamurti, la mecánica cuántica revela que la realidad es un todo indiviso en el que todo está conectado en un nivel profundo que trasciende los límites ordinarios de espacio y tiempo. Bohm lanzó la idea de que existe un “orden implicado” del que emana todo lo conocido por el hombre. Esta misma reflexión a la que llega David Bohm desde su campo, la física, es a la que arriba Jung desde el campo de la ciencia de la mente o Psicología cuando se refirió a los arquetipos (modelo primordial) como factores ordenadores de la vida humana. Y a su concepción del Inconsciente Colectivo, que es Uno para toda la Humanidad. Es decir, hay 7 mil millones de habitantes según ONU, 7 mil millones de Egos y Un único Inconsciente Colectivo para toda la Humanidad. Jung, personalmente, ayudó al desarrollo de la Física Cuántica, enseñando, guiando y orientando en sus ideas al Premio Nobel de Física Wolfgang Pauli. Es por ello que el Prof. León Azulay incorporó al programa de la formación de Psicología Evolutiva un ítem acerca de la Física Cuántica y su relación con nuestra psique.


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